Pasajeros de Babel de Gigliola Zecchin

Anticipo de la editorial Barnacle

Foto de Pasajeros de Babel de Gigliola Zecchin por undefined.

Los pasajeros de Babel viajan en un mar de lenguas que fluye en el tiempo. Sus historias se expanden y transforman desde el origen: de Odiseo al regresar a Ítaca hasta las naves arribando a América, del Buda junto al caballo en Oriente a Van Gogh que pinta un sueño amarillo; se suceden filósofos e inmigrantes, monjes de leves sombras, poetas del quipu, artistas del dolor. Cuerpos vulnerados, juegos de sombras, huéspedes de la locura, hogueras, bosques, mutaciones, pájaros. Gigliola Zecchin abre en este libro ese mundo plural y lleva a su centro la palabra poética, que designa y redime, nombra y extraña. Señal en el tiempo y música imprevista, sus poemas develan un intimismo de la historia, el oculto misterio del destino, la hebra extraviada en la trama de los días. Y aquí y allá reverbera un yo: la que sueña, la que desea, la que ama, la que espera, la que recuerda, la que duela. Esa que se mira en el espejo de los otros como si fueran su propia cara múltiple, retornada, pasajera de Babel ella misma. Los versos de Gigliola Zecchin son precisos y delicados como un cristal, que también corta, vibra, resuena, curva las luces del ansia, concentra el agua del suceder: en su poesía “lo frágil hiere”. 

Jorge Monteleone

 

 

 

Mutaciones 

 

ayer fui 

animalito de pezuñas 

 

cavé en el monte

la cueva sin fin del tiempo

 

desperté pájaro

entré a la nube 

 

exhausto el cielo

hecho caballo de lluvia

 

alcancé la tundra

del otro lado del mundo

 

y te encontré

piel y huesos

 

me hice mujer 

de a poco

 

y comimos la rara hierba

del deseo

 

cuando la noche 

volví

 

a la cueva sin fin 

del tiempo  

 

 

 

La belleza de la vida me es ajena

 

cayó la tarde así

como un tormento

 

no sé por qué no fui

quemada

en una hoguera

sin saberlo  

cerrando los ojos

 

y al fin supe

que en una tarde como esta 

todo se recuerda

 

 

Invasión

 

me rodea un enigma

sin habitantes 

 

salvo el perro del hombre muerto 

nada sobrevivirá

 

acaba de pasar un autómata 

con sus pies de titanio

 

otro va borrando los nombres de las calles

 

una cuadrilla quema los árboles 

con antorchas de fuego seco

 

allí quedó la casa 

y la ropa tendida 

 

el viaje 

tan breve como solo es posible

en la poesía

me trajo a encender la leña 

y a calentar las manos 

otra vez

 

desde entonces  

estoy sola

 

antes de que lleguen 

me cortaré la lengua 

para guardar el secreto 

de las palabras

 

 

Para mí misma                                                                  

 

andarás despacio                       

cada vez más despacio              

 

en el solo camino

tu huella

y la huella sutil

de ese pájaro  

                   

él recoge

las migas del pan

que caen de tu mano       

                   

sabio es       

el pico del destino

 

 

Los niños

 

duermen

con hambre de miel 

en la boca

 

las abejas se esconden en el panal

como joyas robadas

 

lloverá al amanecer

para la sed de cada hierba

 

alguien custodia 

la pequeña belleza 

 

el destello de un pájaro 

inmóvil 

en el cielo prometido

 

 

Espejo 

 

mírame desde lejos

me he vuelto 

otra vez 

pequeña

 

se cae la carne de los huesos

y ríos de tiempo discurren por las venas

 

apenas el pensamiento dé lugar al sueño

donde viven mis amados muertos

 

los veré con otros ojos

sabiendo

lo imposible

 

despierta 

 

tenerlos 

 

 

Caja dolora

 

                                                        a mi madre

 

quisiera haber rozado su rostro 

en esa mañana arborescente

 

larga travesía 

de silencios

y la luz de la espera  

 

aluminio y roble antiguo 

hacia el numeroso hogar 

 

escribí once nombres 

los até con cinta de seda

para cubrir ese hueco 

 

después

mucho después  

hubo un regreso

 

me abrazó

otra vez fue mía

 

sus labios eran secos

su pecho 

destilaba leche tibia 

 

todavía

 

 

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Gigliola Zecchin (Canela), (Vicenza, Italia, 1942)

Emigró a la Argentina en 1952, donde reside desde entonces. Estudió Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó más de 45 títulos, entre otros: Cuentos y encuentros con 10 pintores argentinos (2011), En brazos del enemigo (2013) y Poesía reunida 2000-2020 (2020). 

Ganó dos veces el premio White Ravens (otorgado por la Biblioteca Internacional de Münich a eminentes obras de literatura infantojuvenil); su novela breve La hoguera representó al país en la Lista de Honor 2024 de IBBY (International Board on Books for Young People). 

Es miembro de número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación y recibió la Orden de Cavaliere de la República Italiana.

Tras una rica trayectoria en medios de comunicación audiovisual, se retiró de los mismos en el año 2019 para dedicarse exclusivamente a la escritura.

 

 

Burak
Fecha15/4/2026
Tiempo de lectura1 min
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