Contra el muro interminable de lo mismo

"ysyry, en la sangre" de Julieta Frontero (Nido de Vacas, 2025)

Foto de Contra el muro interminable de lo mismo por Julieta Frontero.

Foto: Julieta Frontero

¿Cuándo hay poesía? ¿Cuándo estamos ante su presencia? ¿Cómo advertirla? ¿Qué la hace insoslayable?

Recién iba por el cuarto o quinto poema de ysyry, en la sangre cuando un aluvión de preguntas salió a mi cruce. Preguntas que, a pesar de su diversa morfología, giraban en torno a un mismo núcleo: el interrogante acerca de la sustancia de la poesía. Y gracias a Heidegger (Arte y Poesía. Fondo de Cultura Económica) sabemos que formular ese tipo de preguntas equivale a meter la nariz en la siempre veleidosa esencia del Arte (sí, así, con mayúscula). Y si bien la cuestión de la autenticidad de la obra de arte suele resultar un tópico tan tentador como opaco, vamos a reservar su tratamiento para los especialistas en el tema. Hoy, recién lo acabamos de adelantar, el motivo que nos convoca es más bien otro: el primer poemario de Julieta Frontero, publicado en 2025 por Nido de Vacas.

 

Si decidí abrir este texto con la pregunta acerca de la naturaleza del arte fue porque desde un primer momento la lectura de ysyry, en la sangre me dejó claro que lo que tenía en mis manos era mucho más que otro poemario nuevo. ¿Qué quiero decir? Simple: que se trata de una obra cuya solidez y madurez (tanto formal como de fondo) nos invita a traspasar sus fronteras temáticas —la pérdida como experiencia, los efectos del paso del tiempo, el amor como ilusión de doble filo, entre otros— para internarnos lenta y paulatinamente en agitaciones que solo los grandes títulos son capaces de suscitar. Arte. Poesía. Esencia. Autenticidad. Todos significantes lo suficientemente elativos como para inimperturbar (y aquí me tomo la licencia de apelar a la voz poética de ysyry) montañas.

 

Por lo general, de una reseña se espera una suerte de racconto que dé cuenta de los aspectos más singulares del hecho artístico que se pone a consideración. Si el propósito de este texto fuera ese, entonces debería hacerse hincapié en el trabajo que Frontero realiza con los encabalgamientos o con los espacios en blanco que repercuten de lleno en la respiración de los versos o con las sutiles tensiones gramaticales que la llevan a inclinarse por riesgos que siempre resultan motivo de celebración, que siempre serán una bocanada de aire fresco porque, sea o no su intención, van a poner en jaque aquellos cimientos sobre los cuales se sostiene el muro interminable de lo mismo. Pero no. Este texto insiste con la negatividad. Es decir, insiste con negar aquello que de él se espera. Y no se trata de un capricho. No. Es mucho más que eso.

 

Lo cierto es que para quienes amamos la lectura no hay mejor noticia que la de dar con un título que no se limita a abrir un paréntesis en medio de la vorágine o del tedio del día a día (pregunta: ¿acaso la esencia de la poesía, la ‘verdadera’ poesía, no es precisamente esa, suspender lo conocido, enrarecerlo?), sino que también ejecuta una partitura cuya música nos sumerge en la que quizá representa la experiencia lectora por antonomasia: el extrañamiento.

Muchas veces, y con razón, a la teoría se le reprocha no hacerle ni cosquillas al objeto de estudio cuyo abordaje se propone. Sin embargo, este concepto (extrañamiento), acuñado por el formalismo ruso, no se circunscribe a un mero artificio academicista. Cualquier lector, lectora versado sabrá de lo que estoy hablando y, probablemente, coincidirá conmigo en el hecho de que el extrañamiento, además de un elegante concepto teórico, es una bifurcación cien por ciento verificable.

 

 

 

Asombro. Rareza. Enajenación. Múltiples las formas en las que lo novedoso consigue filtrarse en la realidad. Y así como múltiples sus quimeras, contadas son las obras que llevan en su ADN los componentes necesarios para extrañar a los lectores.

Método paranoico-crítico. Dalí denominaba así a su técnica compositiva. ¿En qué consistía? En trazar un puente, un link, una covalencia entre elementos que hasta entonces se habían creído divergentes. En pocas palabras: encontrar un punto de conexión en donde antes solo había hiato.

Y precisamente esa cualidad resulta ser uno de los grandes aciertos de Frontero. A través de una musicalidad que hipnotiza casi tanto como embriaga, abriéndose paso por territorios que nos convocan desde la noche de los tiempos, y valiéndose de una expertise propia de una miniaturista, la voz poética consigue descolocarnos con imágenes que, de tan accesorias, terminan cobrando una espesura que por sí mismas —aisladas en su ser en sí— no detentarían. De este modo, una cáscara de naranja que se enrosca mientras cuelga de una soga o la sensación de las patas de un bicho bolita caminando en la palma de la mano adquieren un plus extra por el simple hecho de haber sido colocadas ahí, donde nadie las esperaba. Desacomodamiento. Desautomatización. Descondicionamiento.

Casualidad o no, cuando el prefijo «des» aparece con frecuencia, posiblemente estamos ante la irrupción de una obra de arte.

 

¿Con qué sueñan los que escriben cuando escriben? Imposible saberlo. Pero lo que sí vamos a aventurar en esta reseña es que Julieta Frontero puede quedarse tranquila de que su ysyry, en la sangre, si no la ha alcanzado, sí al menos se ha acercado (y mucho) a una cumbre que, en la mayor parte de los casos, suele mostrarse esquiva con quienes intentan asirla.

 

 

Sobre la autora

Nació en Lanús en 1991. Es trabajadora de la salud y escribiente. Estudió la Licenciatura en Psicología en la UBA y actualmente cursa la Licenciatura en Artes de la Escritura en la UNA. Participó de múltiples talleres literarios, tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el mítico conurbano bonaerense. En 2021 publicó el ensayo Oficio del Fuego, que reeditó en 2023 de forma independiente. Varios de sus cuentos y ensayos sobre salud mental, cultura y sociedad circulan en revistas digitales. Atravesó dos selvas; habita en sus márgenes. ysyry, en la sangre (Nido de Vacas, 2025) es su primer poemario.

 

 

Federico Morales Pfaffen (Buenos Aires, 1989)

Desde joven viene desempeñando distintas funciones en el ámbito de la comunicación. Durante años asistió al taller literario de Luis Mey. Formado en la UNA (Universidad Nacional de las Artes). En 2025, de la mano de Nido de Vacas, publicó su primera novela: Atardece sobre Kiev.

 

 

Federico Morales Pfaffen
Fecha9/5/2026
Tiempo de lectura1 min
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