Generación rota
Somos la generación
que simula su devenir en fantasías de píxeles y filtros de Instagram
Nuestro presente está partido
entre la indiferencia del mundo y la indignación por la injusticia
El futuro es un oxímoron en suspensión
Acelerada, frenética y desanimada
somos el consciente desgarro de un dolor que no cesa
El vacío es la píldora gregaria de las fuerzas inoperantes de la desidia
Acaso del fracaso
Somos esa lágrima que no encuentra consuelo
El grito
el aullido por el inestable tributo a la nada
entronizada en su propia carencia
paradoja de este mundo hipertodo
en los contornos de los sentimientos analógicos que se deshacen
*
Prestidigitadores de la postal instantánea
Tecleadores efervescentes del presente escurridizo
Entre el acá y el allá
distantes y distanciados
Perforamos con la palabrabit la cápsula de la sordera mundial
Acá estamos
indignados
durmientes
anestesiados
los inhaladores del humo de la vergüenza
Los sepultureros del ecosistema y de los cadáveres del futuro
los detractores del discurso vacío
que abarrota los estómagos de los captores del tiempo
Ilusionistas de la igualdad
Deseantes de mundo
de calles
de parque
de juego
de luz
y de estrellas
Perseguidores
¿De agua? ¿De oxígeno?
Vociferadores de panfletos de discursividad perimida
¿Ineficaz? ¿Acaso inútil ya?
Buscadores de porvenir en gritos opacados
En el vasto espacio de la oscuridad que nos sofoca
de a poco
y nos estrecha
silenciosamente
sigilosa y filosa
hasta volverse dueña de todo
de todos
y de nadie
hasta que la penumbra sea lo único que los ojos vean sin ya ver
hasta el fin
*
El tiempo clava su estaca en el plafón de la memoria
y con crudeza revuelve las migajas potentes de escenas cálidas
cuando el presente se creía, ingenuamente,
presagio del futuro,
condición de posibilidad
Pero ese porvenir solo era un simulacro de ideas agradables,
de mundos posibles
La felicidad es un estado extremamente fugaz
Y sin embargo se camufla siempre con la expectativa de la permanencia
Nada permanece
Heráclito tenía razón
Pero persistimos en la ilusión de quedarnos con algo
de atrapar lo deseable
de enfrascar los sueños
para evitar su fuga inquietante
para no sentirnos a cada rato como equilibristas de esta frágil existencia
María Bazán Lazcano
Licenciada y profesora en Letras. Realizó estudios de posgrado en literatura infantil y juvenil, en educación, tecnologías y cultura digital, y en el último tiempo en sociología de la cultura. Trabaja en el ámbito educativo como asesora tecnopedagógica y es docente universitaria, además de correctora de estilo. Fuera de los datos formales, se considera una lectora empedernida, bastante bibliófila (a veces algo bibliómana); escribe de manera aleatoria o errática, sin sistematicidad en la práctica necesariamente, más bien como respuesta expresiva a pulsiones ineludibles que sobrevienen o frente a requerimientos circunstanciales, ya sea académicos o profesionales/laborales.


