qué intentar… el cuerpo entero abandonado… solo la boca… como enloquecida… así… sigue ¿qué?… ¿el zumbido?… sí… todo el tiempo el zumbido… débil rugido como cascadas… en el cráneo…
Se siente el impacto al entrar a la sala del Excéntrico y toparse con Agostina Prato parada en medio del escenario, en trance, con una capa negra y un bolso de mano, que te prepara emocionalmente para lo que vendrá. A sus espaldas, Paulo Livieri, encapuchado y desnudo, sentado en el único mobiliario: una especie de litera de tortura.
Frente a esto solo queda ubicarse y dejarse llevar por una obra cuyo mensaje es oscuro, aunque al principio bien visual. Para luego resultar arrollador.
No hay una única interpretación de lo que se vive durante los cuarenta minutos de duración de No yo. El espectador va a sentir la violencia de género, sin gritos, sin golpes, así como la violencia de discurso, muy de estas épocas, donde se tiende a silenciar subjetividades.
Demorarse en la contemplación de los primeros movimientos de los actores es necesario para que el texto de Beckett cale hondo. No es algo sencillo en tiempos de tsunami informativo y de sensorialidad en estado permanente de estimulación. La repetición y lentitud de los pasos, el susurro de órdenes, la agresión encubierta hacia el cuerpo, y lo más importante: el silencio, sumado a la cámara en vivo y el sonido del ambiente, preceden el desborde que se experimenta cuando Prato, de una actuación impresionante, y una dicción fluida que refuerza el tono, y el ritmo con distintas expresiones, comienza su monólogo. El texto de Beckett en sí.

No yo (Not I) de Samuel Beckett fue escrita y representada por primera vez en 1972. Una boca como única imagen, que habla/vomita palabras a veces ininteligibles. Una obra breve, intensa, minimalista, pero de gran exigencia física.
Algunas cosas cambian en la puesta en escena de Marcelo Allasino, quien está cumpliendo cuarenta años de creación artística, además de visibilizar el cuerpo de esa boca e incorporar a otro actor. Hay una resignificación, esta obra no pierde actualidad: “En la Argentina de hoy dirigir esta obra es también una forma de interrogar esos silencios impuestos, esas voces rotas, esa imposibilidad de decir sin ser devorados por el ruido o por la represión. Dirigir No yo, en este momento es, para mí, otra forma más de resistir desde la escena”.
Acostumbrados a lo inmediato, a lo efímero, lo instantáneo de las narrativas de hoy, es imprescindible sentarse en una butaca para ver una pieza teatral que nos convoca a explorar límites, que habla de trauma y silencios, donde el lenguaje no es lineal ni pareciera tener coherencia, y las palabras son apenas recortes de memoria luchando por dar sentido al dolor.

No yo se presenta los sábados 7, 14, 21 y 28 de marzo a las 22.30 h en El Excéntrico de la 18ª (Lerma 420, CABA) con entrada general a la venta por Alternativa.
La obra tiene desnudos completos.
FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
Actuación: Agostina Prato y Paulo Livieri
Diseño de escenografía: Salvador Aleo
Realización de escenografía: Agustín Valle
Diseño de Iluminación: Marcelo Allasino
Diseño de vestuario: Uriel Cistaro
Realización de vestuario: Titi Suárez
Sonido: Nico Diab
Cámara en vivo y diseño de video: Mariano Alexion
Fotos: Luzmaira Leiva Maldonado
Producción ejecutiva: Lalo Moro
Prensa: Prensópolis
Asistente de dirección: Ann Carrera
Dirección: Marcelo Allasino
Este espectáculo es una producción de Teatro UAIFAI y se realiza con el apoyo del Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


