Omar Khayyam (1048 -1131)
Fue un matemático, astrónomo, filósofo y poeta persa, estimado en su propio país y época por múltiples logros de orden científico, pero su inmarcesible fama obedece a las Rubáiyat ("Cuartetas") que compusiera; la breve forma epigramática de tales estrofas rimadas le permitieron expresar conmovedoras meditaciones sobre la fugacidad de la vida humana y del mundo natural.
También nos han llegado tres de sus tratados matemáticos: un comentario sobre Los Elementos de Euclides; un ensayo sobre la división del cuadrante de un círculo; un tratado sobre álgebra.
A él se le atribuye el empleo de la palabra "shay" (cosa o algo en árabe) para designar a la incógnita en una ecuación algebraica, que con posterioridad se transformó en "xay" y luego derivó en la inicial "x" debido a su pronunciación en el castellano antiguo.

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He puesto en verso, que no he traducido porque ignoro su lengua original, cuarenta y cinco de aquellos pensamientos que son, cada uno, una estrofa: adecuación castellana de varios textos confrontados entre sí.
Omar Khayyam no fue ateo, como se verá, sino panteísta. Lo que expresa en las estrofas, es que si existe el dios personal de las religiones positivas, juzgará a los hombres por su conducta sinceramente practicada. Su escepticismo comporta, pues, una lección de sana filosofía (“El cielo y el infierno están en ti”). O en otros términos, el bien está, igualmente, en ti mismo. Con padecer por Dios o en nombre de Dios, nada ganas. Ya veremos que esto es el fundamento de su enea: la moral de la belleza, que practicó también el paganismo. Y la irónica impiedad sobre el culto inútil. Pero esta valerosa tristeza, para emplear las mismas palabras del poeta inmortal, no se resuelve en la mística amargura que infunde al creyente de los cultos positivos el menosprecio de la vida. Omar, por el contrario, va a hacernos el elogio y a enseñarnos el disfrute de este precario bien, sobre nuestra incontenible marcha al olvido.
Leopoldo Lugones (1874-1938)
*Adenda: en la versión postulada al desocupado lector (para solaz de su espíritu), Lugones traduce cuarenta y cinco estrofas de las “Cuartetas”, mayormente en cuartetas alejandrinas, aunque también se vale de heptasílabos y tetrasílabos, entre otras licencias métricas.
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Todos saben que nunca murmuré una oración,
Que mis imperfecciones jamás ocultar quiero.
No sé si existen una justicia y un perdón,
Mas tengo confianza, pues siempre fui sincero.
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Más allá de la tierra y lo infinito,
El cielo y el infierno perseguí,
Hasta que me anunció un solemne grito:
El cielo y el infierno están en ti.
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Refugiado en mezquita, sinagoga o convento,
Por temor al infierno, busca el débil la calma.
Quién sabe la grandeza de Dios, no siembra en su alma
La cizaña del miedo ni del remordimiento.
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Goza todos los frutos de la vida. Alza en todos
Los festines la copa más pródiga. No creas
Que Dios de nuestros vicios o virtudes se ocupa,
Ni te frustre ninguna felicidad que veas.
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Otrora la mezquita frecuenté con empeño.
Si no rezaba, rico de esperanza volvía,
Ahora voy todavía
A las mezquitas donde la sombra es grata al sueño.
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El Creador no habría formado deleznable,
Sino para su propia destrucción, todo ser.
Si ello fuera por feo, ¿quién es el responsable?
Si fuera por hermoso, no acierto a comprender.
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Por la variada tierra va uno que no es creyente,
Infiel, rico ni pobre; ni Dios ni ley acata.
Que en la verdad no cree, ni de aseverar trata.
¿Quién será ese hombre triste, valeroso y prudente?
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Faz de la dicha ajena, voces de amor: vuestro arte
Es, conmigo, ilusorio. Yo sé lo que he elegido.
Y cuando alguien me dice: “Dios ha de perdonarte”,
Rechazo sereno ese perdón que no he pedido.
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No me arredra la muerte. Prefiero su sentencia
Inapelable, a aquella que al nacer me impusieron.
¿Qué es la vida? Un presente que a mi pesar me hicieron,
Y a devolver me afronto con fría indiferencia.
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El vasto mundo, un grano de polvo en el espacio.
La ciencia de los hombres, palabras. La miríada
De pueblos, bestias, plantas de los climas, espectros.
Y el fin de tus perpetuas meditaciones, nada.
OMAR KHAYYAM / Cuartetas (Barnacle, 2026)

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