Edipo Rey. La tragedia de Sófocles en verso

Como bien se sabe, somos deudores helenos y el autor entrevé mediante su labor una respuesta estética a nuestra época que omite los nombres sagrados (Barnacle, 2026)

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Osvaldo Gallone ensaya en verso medido la famosa tragedia: la gracia y la ruina de aquel cuyo apodo era “Rengo”. Como bien se sabe, somos deudores helenos y el autor entrevé mediante su labor una respuesta estética a nuestra época que omite los nombres sagrados, que manifiesta gran apego a lo ilusorio, y se refleja en las vidrieras de un trucho centro comercial en que se ha convertido el país: recobrar aquellas historias que encierran en sus interrogantes todo cuanto nos falta. Se puede plorar a cualquier dios, pero lo que acontece no tiene nombre: tal es lo que nos sugiere esta bella versión; a la vez retoma un diálogo con el pasado y lo verídico: aquello objetivo que implica a la deidad, y lo subjetivo que atañe al hombre y su conocimiento precario, que lo conduce al camino equivocado; algún día habrá de ensangrentar el llano el protagonista de la ficción que hoy nos ocupa: hay cosas que no se aprenden dos veces. 

En la reina del Plata la idolatría populosa se dibuja en largas filas para adorar y no pensar en recintos donde antaño se proyectaron otras formas de la verdad; alegres cavernas, por ejemplo, sobre la avenida más larga del mundo, en ex cinematógrafos o teatros hoy disertan vendedores de biblias, como el eminente pastor Jiménez, entre otros; es probable que ya no se profese esperanza en los dioses, ni en los ritos antiguos (que incluyen al libro, su lectura, la vaga erudición y doblar cucharas con la mente) pero se los extraña. Non fuyades, desocupados lectores.

Alberto Cisnero

 

 

EDIPO:

Estáis aquí, con la mirada hundida,

en postración y unánime desquicio,

y la ciudad entera está invadida

con el aroma de los sacrificios.

Hijos de Cadmo, de inmortal linaje,

¿a qué se debe el llanto y la congoja?

¿Cuál es la injuria, cuál es el ultraje

que en brazos del lamento los arroja?

Edipo soy. La gloria es mi morada,

y si la solución está en mis manos

cualquier dificultad está salvada.

(Al sacerdote que está a su lado):

Dime tú qué le ocurre a los tebanos.

 

SACERDOTE:

¡Turbión de males cae sobre Tebas!

Un oleaje inclemente que se lleva

mujeres, niños, jóvenes y ancianos

con dolor y quebrantos inhumanos.

La causa que el horror se manifieste

terrible nombre tiene, y es la peste,

un numen que arde en fuego, llamarada

que tiene a la ciudad anonadada.

No eres un dios, Edipo, mas tu nombre

se alza como el primero entre los hombres.

¿Quién más que tú comprendes las mudanzas

del tiempo y sus traidoras asechanzas?

¿Quién más que tú descifras y conoces

los ocultos designios de los dioses?

Ya una vez, sin más armas ni malicia

que tu discernimiento y tu pericia,

salvaste a la ciudad de la emboscada

en que la Esfinge la tenía atrapada.

Sin duda, un dios de proverbial aliento

guió tus pasos en aquel momento.

Por ello es que acudimos, sin consuelo,

a rogarte detengas el flagelo.

Mira a tu pueblo en muerte y sin reposo,

¡sálvanos otra vez, rey portentoso!

 

EDIPO:

Edipo soy, reitero. En la memoria

del pueblo cimentada está mi gloria.

 

CORIFEO:

No sé si le es prudente hablar de gloria

al hombre que aún transita por la Historia.

Ignora qué entusiasmo o agonía

le podrá deparar el nuevo día.

 

EDIPO:

Serenidad os ruego. Ya he enviado

a la mansión de Febo a mi cuñado

a fin de que el oráculo conteste

cuál puede ser la causa de la peste.

 

SACERDOTE:

Tu decisión alabo. Observa, alteza…

¿no es Creonte ese hombre que regresa?

 

EDIPO:

Creonte es. ¡Y mira su semblante!

 

SACERDOTE:

Aliviado lo miro. ¡Está radiante!

 

EDIPO:

Príncipe, ruego que tu boca aprestes

y nos digas la causa de la peste.

(Entra Creonte).

 

CREONTE:

¿Aquí mismo o entramos en palacio?

 

EDIPO:

¡Aquí mismo! Pues, ¿qué mejor espacio

que decirle a este grupo congregado

aquello que el oráculo ha expresado?

 

CREONTE:

¡Buenas nuevas! Aun para la peste

hay un remedio que la contrarreste.

 

EDIPO:

Creonte, habla más claro. No termino

de entender tu lenguaje sibilino.

 

CREONTE:

Claro seré, pues Febo riguroso

me transmitió palabra sin embozo:

la peste tiene a todo el pueblo envuelto

pues aquí ha habido un crimen irresuelto,

la sangre se ha vertido y su vertiente

de todos nuestros males es la fuente.

 

EDIPO:

¿Y qué muerte ha traído tanto daño?

 

CREONTE:

Es la de Layo, nuestro rey de antaño.

Y Apolo, para ahogar nuestros dolores,

castigo exige para sus autores.

 

EDIPO:

¿En qué región habitan? ¿Qué caminos

pueden llevar hasta los asesinos?

 

CREONTE:

Nada más fácil. Un camino lleva:

el dios dijo que moran aquí, en Tebas.

 

EDIPO:

Dicho ya está. Y entonces, de tal suerte,

cuéntame cómo Layo halló su muerte.

 

CREONTE:

Dicen que fue en el cruce de un camino

donde Layo topó con su asesino.

 

EDIPO:

A encontrarlos los dioses nos animen,

supongo habrá testigos de ese crimen...

 

CREONTE:

Todos han muerto, Edipo, salvo uno.

 

EDIPO:

Pues ese solo vale como tantos.

 

CREONTE:

También puede valer como ninguno.

Hace tiempo que está mudo de espanto.

Sólo dice que no fue brazo aislado

que al rey le dio una muerte de tormento,

sino que fue un tropel enajenado

quien lo condujo a su postrer momento.

 

EDIPO:

Ya han hecho Apolo y tú lo que he dispuesto.

Es a mí a quien le toca hacer el resto.

Que alguien vaya y reúna al pueblo todo,

yo los exhortaré del mejor modo.

Yo seré el vengador y sin desmayo

encontraré a los que han matado a Layo.

Pues quien mata a un monarca a sangre fría

ultimar a otro rey también podría.

Y si en esta pesquisa me ensimismo

especialmente lo hago por mí mismo.

Sólo le pido a Tebas que resista

y que un benevolente dios me asista.

(Edipo entra en palacio).

 

 

Barnacle, 2026

 

Osvaldo Gallone (Buenos Aires, 1959)

Publicó dos libros de poemas, cinco novelas y tres volúmenes de ensayo. Obtuvo, entre otros: Primer Premio en la Convocatoria Nacional Cuentos y Ensayo organizada por San Luis Libro (2010), Primer Premio a la Mejor Novela en la convocatoria realizada por V.S. Editores (2013), Primer Premio del Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet (2014), Primer Premio en la Quinta Edición de Novela Negra “A sangre fría” (Ápeiron Ediciones, 2020). En el curso del año 2023, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le otorgó un reconocimiento por su trayectoria literaria.

 

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Alberto Cisnero
Fecha21/9/2026
Tiempo de lectura1 min
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